Un producto acaba
pareciéndose a las decisiones incómodas que tomó. Estas son las nuestras, y lo que nos costaron.
Nativo, no una página web disfrazada
Una aplicación nativa para cada aparato es muchísimo más trabajo que una
web dentro de una ventana. Pero es la única forma de que vea tu pantalla de verdad, de que te oiga sin
intermediarios y de que responda en 776 ms medidos. Elegimos el camino largo.
Las tres entradas a la vez, o ninguna
Pantalla, cámara y voz llegando simultáneamente a un solo
razonamiento. Era más fácil hacerlas por turnos y nadie habría notado la diferencia en una demo.
La habrías notado tú, el primer día, cuando le enseñas algo mientras se lo cuentas.
Que recuerde a las personas, no solo los datos
Memoria persistente y reconocimiento de caras, con tu consentimiento explícito
y solo para ti. Es la parte que más cuidado nos ha exigido, porque un dato biométrico no es un dato
cualquiera. Lo contamos entero en la política de privacidad,
sin letra pequeña.
Que trabaje donde trabajas tú
Dictado en cualquier programa del Mac. Terminal por voz. Documentos que se
redactan hablando. Nada de copiar y pegar de una ventana a otra: si un agente no puede tocar tus
herramientas, es una conversación bonita y poco más.
Por invitación, aunque crezca despacio
Leo yo cada solicitud. Podríamos abrir el registro mañana y
sumar números, pero preferimos entrar en producción con gente a la que podemos escuchar de una en una.
Crecer despacio es una decisión, no una limitación.
Sin precio todavía, porque no queremos inventárnoslo
Seguimos midiendo lo que cuesta sostener una conversación en vivo. Cuando lo
sepamos de verdad, lo publicaremos en su página antes de cobrarle
a nadie. Ningún cargo por sorpresa.