«¿Cuánto cuesta?» es la pregunta que más me llega, y durante meses contesté que todavía no había precio. Ya lo hay: el dictado es gratis y sin tope, y hablar con el agente cuesta 9,99 € al mes —o 99 € al año—, IVA incluido. La respuesta corta está en la página de precios. Esta es la larga: por qué tardé, qué medí mientras tanto y por qué la cifra está donde está.
01La voz no se cobra como el software de siempre
Casi todo el software que usas se paga por asiento: tanto al mes por persona, use mucho o poco. Funciona porque el coste de que alguien tenga la cuenta abierta y no la toque es prácticamente cero.
Una conversación por voz no funciona así. Consume mientras dura. Cada minuto que hablas —y cada minuto que el agente está escuchando, aunque tú calles— tiene un coste que no desaparece. Dos personas con la misma cuenta pueden costar diez veces distinto según cómo trabajen, y ninguna de las dos está haciendo nada raro.
Eso cambia la pregunta. No es «cuánto vale esto», es «cuánto cuesta sostener a alguien que lo usa de verdad». Y eso solo se sabe mirándolo funcionar, no en una hoja de cálculo.
02Un precio publicado es una promesa sobre tus costes
Cuando publicas una cifra, no estás diciendo «esto vale tanto». Estás diciendo «puedo sostener esto por tanto». Si te equivocas, hay exactamente dos finales:
- Comértelo. Aguantas la diferencia hasta que dejas de poder, y entonces cierras o recortas el producto. Al usuario le llega como una función que empeora sin explicación.
- Subirlo. Le cambias las condiciones a quien entró antes que nadie, que es justo la gente que se arriesgó contigo. No hay forma elegante de hacer eso.
Los dos finales los paga quien confió primero. Por eso prefiero la incomodidad de no tener número a la comodidad de tener uno que no sostengo.
03Qué hago en vez de adivinar
Abrir el acceso poco a poco y medir. Leo cada solicitud a mano, y acompaño a quien entra. No es escasez de manual de marketing: es que con unos cientos de personas se ve lo que con cero no se ve, y lo que se ve no se parece a lo que yo había supuesto.
No hay tarjeta de por medio. Ahora mismo el acceso no se compra: se pide.
04Lo que sí prometo, que es lo único que puedo prometer
- El precio se publicará en la página de precios antes de cobrarle a nadie. No aparecerá dentro de la aplicación un día cualquiera.
- Si ya estás dentro, te llegará por correo antes de que cambie nada.
- Ningún cargo por sorpresa. No hay forma de que se te cobre algo que no hayas visto antes.
Y una que no es una promesa sino una constatación: hay funciones que ya están marcadas como de pago en el producto y en la política de privacidad, aunque no tengan cifra. Mejor que se sepa desde el principio cuáles son que dejar que alguien las use seis meses y se lleve el disgusto después.
05Tres cosas que mirar en cualquier producto de voz, no solo en este
Esto vale te quedes con Saelyx o no, y es probablemente lo más útil del artículo:
- «Ilimitado» en algo que se mide por tiempo. Si el coste corre mientras hablas, ilimitado de verdad no existe. O hay un límite escrito, o hay un límite que descubrirás cuando lo cruces.
- Créditos que caducan. Un cupo mensual que no se acumula es una subida de precio para quien tiene semanas irregulares, que somos casi todos.
- El precio que aparece después. Si la cifra no está antes de que metas tus datos, tus documentos y tu forma de trabajar, la estás viendo cuando ya cuesta irse.
06Y la pregunta que va detrás: ¿hay versión gratis?
La hay, y está construida sobre la regla que me puse aquí mismo: cualquier cosa que se llame gratis tiene que poder sostenerse sola, o no es gratis, es una cuenta atrás. Por eso el plan gratuito se apoya en el dictado: en macOS 26 o superior se transcribe en tu propio Mac, así que a mí no me cuesta prácticamente nada y lo puedo dejar sin tope. Hablar con el agente sí me cuesta dinero cada minuto, así que el plan gratuito lleva una bolsa de bienvenida de 20 minutos y ningún cupo mensual: un número que puedo sostener vale más que un «gratis» que luego hay que retirar.
07Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta Saelyx?
Dos planes. Gratis, 0 €: el dictado con la tecla 🌐 es ilimitado y llevas 20 unidades con el agente para probarlo. Pro, 9,99 € al mes o 99 € al año: 60 unidades al mes y documentos. Las unidades no son minutos de reloj —las 60 son, por ejemplo, 30 minutos hablando con el agente y 2 horas de reunión—. IVA incluido y sin permanencia. Están en la página de precios.
¿Me van a cobrar sin avisar?
No. El precio se publica antes de cobrar, y si ya estás dentro te llega por correo antes de que cambie nada.
¿Hay que poner tarjeta para entrar?
No. El acceso es por invitación y se pide en la web, y el plan Gratis no pide tarjeta. La tarjeta solo hace falta si decides pasar a Pro.
¿Hay funciones de pago?
Sí. El Modo Reunión, el reconocimiento de caras, que lea tu pantalla y tu cámara, que te lea en voz alta y que redacte documentos se abren con Pro. Está dicho en el producto y en la política de privacidad. El dictado no: ese es ilimitado en los dos planes.
¿Puede cambiar el precio?
Puede, y si cambia te llega por correo antes de que se aplique. El cambio nunca afecta a un período que ya has pagado.
— Adianny
Sr. DevOps. Llevo unos cuatro años trabajando con machine learning y MLOps, hoy como tech lead; Saelyx es mi proyecto de casa.